lunes, 21 de septiembre de 2009

0'7%


Dicen los listillos (aquellos que elaboran listas) que Dan Brown ha vendido más de un millón de ejemplares de su última novela en un solo día. ¡Más de un millón de ejemplares! Este señor parece que hace hamburguesas en vez de libros. ¿Cómo puedes vender más de un millón de ejemplares en un día? Supongo que los libreros no daban abasto, agobiados, vaciando las librerías para dejar sitio a cajas y cajas, toneladas de papel rellenas de simbolismo barato y refritos de suspense, vamos que si algún cliente despistado preguntaba por los sonetos de Shakespeare le echarían a patadas de las librerías: vamos buen hombre deje de interrumpir la cola, no moleste.
Aquí en España la novela la publicará Planeta el día 29 de octubre, día prohibido para pisar las librerías, con una primera edición de un millón y medio de ejemplares… ¡Un millón y medio de ejemplares la primera edición! Luego otros libros, mucho menos interesantes, claro, apenas tienen una tirada de quinientos, con suerte mil ejemplares, eso si consigues cuadrar dentro de alguna editorial. ¿No podrían las editoriales darnos un pequeño porcentaje de esas tiradas monstruosas a aquellos que intentamos escribir algo decente aunque no sea tan interesante como las historias de Dan Brown y compañía? ¿Qué fue de aquel 0’7% para los países del tercer mundo? Por favor, grandes imperios editoriales, dónennos un mísero 0’7% para los escritores subdesarrollados… Prometemos dejar nuestros huecos en las estanterías de las librerías los días de los fastuosos lanzamientos de novelas-hamburguesas de escritores como Mister money Brown.

jueves, 10 de septiembre de 2009

BOURBON LOWRY


Este verano se ha cumplido el centenario del nacimiento de Malcon Lowry, siempre hay centenarios que celebrar. No sé que bebía exactamente Lowry. Sé que bebía mucho, demasiado, se lo bebía todo. A mí siempre me ha gustado imaginar que bebía bourbon y en mis conversaciones privadas con él, mientras leía Bajo el volcán, me gustaba llamarle Bourbon Lowry. Probablemente habría bebido whisky escocés antes que la variante americana, el esnobismo británico siempre estuvo presente en él, pero su lenguaje es seco y aspero, te entra de golpe, arañándote la garganta y cae a plomo en las entrañas del lector, como un buen bourbon de Luisiana. Sin embargo creo que bebía ginebra y en sus estancias mejicanas le daba por las botellas de mezcal. Hay quien cree que escribía bajo los efectos de la borrachera, sin embargo no era así. De hecho los únicos momentos en los que se encontraba sobrio eran aquellos momentos en los que tenía algo que escribir. Cuando se quedó sin nada que contar agarró la botella (de bourbon, de ginebra, de mezcal o de metanol) y ya no la soltó hasta el verano de 1957, cuando el último trago se lo llevo a la tumba. Este sábado le cantaré el cumpleaños feliz, con retraso, y me beberé un traguito de bourbon a su salud.




Tusquets está reeditando las obras de Lowry en bolsillo, lo cual agradecemos los mileuristas del país. Es una buena oportunidad de acercarse a la obra de uno más de los muchos “malditos” del siglo XX.