domingo, 17 de octubre de 2010

EL PLANETA DE LOS PRODIGIOS


Uno está en su casa, probablemente tomando el café del desayuno y recibe una sorprendente llamada telefónica: Has ganado seiscientos un mil euros. Es para que se te caiga el café y las tostadas encima. Es  para que des un grito de alegría tan potente que paralice el tráfico de la gran ciudad. Toses y te atragantas. Saltas y aúllas radiante. Das volteretas y ríes hasta que la mandíbula se te rompe de felicidad. ¿Cómo que he ganado seiscientos un mil euros? Preguntas incrédulo. Bueno, todavía no. Te explica una voz profunda, una voz que suena a Dios, desde el otro lado del teléfono. Te los daré el año que viene, cuando ganes la próxima convocatoria de Mi Premio con la novela que vas a presentar al Concurso. Se hace un silencio eterno mientras meditas la respuesta. Pero yo no pensaba presentarme a ningún concurso, replicas. No me hace falta. Sabes que acabas de pecar de soberbia. Ya sé que no nos hace falta ni a ti ni a que ganes ningún premio, explica la voz de Dios, pero nunca vienen mal seiscientos un mil euros, ¿verdad? Asientes con la cabeza, la Voz tiene razón. Sin embargo, continúas replicando, no tengo ninguna novela en mente… Pues ya puedes empezar, te contesta Dios. Y en ese mismo momento dejas el café, las tostadas, reconstruyes tu mandíbula y te pones a escribir la novela de los seiscientos un mil euros, Dios te ha dado un año de plazo. Luego, cuando te den el Premio, buscarás una frase ingeniosa, de escritor, que justifique una sorpresa inexistente, algo parecido a: "por las noches soñaba que quedaba finalista del Planeta".
                Eduardo Mendoza ha ganado el Premio Planeta. En el caso de Mendoza no se trata de un premio que abale su calidad literaria, ni que de un empujón a sus ventas. Al autor de La ciudad de los prodigios no le hacen falta  ni abales ni ventas. Me alegro de que su economía vaya viento en popa y me alegro de poder leer una nueva novela suya dentro de unos días. Con Planeta o sin Planeta, con más o menos miles de euros en su cartera, Eduardo Mendoza es un excelente escritor, uno que sabe contar historias y del que los escribidores, los monos miméticos, tenemos mucho que aprender. En cuanto a Carmen Amoraga,  finalista de esta edición del Planeta, desconocida para mí, me quedo con sus prodigiosas dotes proféticas, ella es la soñadora citada unas líneas más arriba. Grandes sueños.

2 comentarios:

  1. Y pensar que con el "un mil euros" tenemos que vivir mi chica y yo todos los meses... Un abrazo. Al menos, como dices, es Eduardo Mendoza.

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  2. Si, al menos esta vez es Eduardo Mendoza.
    Y gracias por el comentario, Conrado. A ver si te animas y sigues tu blog, que hace mucho que está quieto.
    Por si te sirve de consuelo, que no creo, yo no llego ni a mileurista.

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