lunes, 8 de abril de 2013

FROM HELL RETURNS



Veinte años después de que la revista Taboo sacará el primer capítulo Planeta reedita este maravilloso cómic: From Hell. Una obra maestra dentro del género, si es que se la puede encasillar en un género. ¿Es un cómic? ¿Es una novela gráfica? Resulta difícil establecer las diferencias entre lo que el mundo editorial considera cómic y novela gráfica. Personalmente no creo que deba de establecerse dicha categorización, aunque existen verdaderos tratados academicistas que intentan, basándose en supuestos intelectuales, encontrar la fórmula por la cual justificar que unas historias contadas con viñetas merecen su atención y otras no son más que simple entretenimiento. Pienso que es un debate absurdo porque se puede encontrar la misma profundidad psicológica, artística e intelectual en un tebeo de Batman que en cualquiera de las obras firmadas por Moebius. El hecho de que un cómic aporte algo más allá del puro entretenimiento depende de dos únicos factores: la intención del autor y los ojos del lector. Entonces, ¿qué es From Hell? Simple y llanamente una obra maestra. Una obra transversal que cruza los límites genéricos, que mezcla el ensayo con la novela policiaca, el simbolismo con la crítica social, el morbo con la reflexión, el entretenimiento con la deconstrucción psicológica. From Hell es un placer, un regalo, una inspiración de ese maestro del guión, barbudo y melenudo, díscolo y contestatario,  llamado Alan Moore. Sin olvidarnos de los dibujos en negro de Eddie Campbell, perfectos para recrear el Londres de finales del siglo XIX y producir un efecto incómodo y perturbador mientras nos vamos adentrando en los truculentos y sanguinarios hechos ocurridos en Whitechapel. From Hell no es fácil de leer, lo siento por aquellos que consideran que la lectura de un cómic es mucho más sencilla y ágil que un mamotreto ruso al estilo Tolstoi. From Hell es complicado, es duro, está lleno de notas, de escenas incomprensibles, de dibujos insertados sin aparente sentido. La historia que cuenta requiere ese complejidad, no por el morbo de los asesinatos del primer psicópata convertido en estrella mediática, sino por la metáfora sobre la decadencia de una sociedad que se plasma en cada una de sus viñetas. Y cuando consigues terminarlo, con esfuerzo, porque lo bueno siempre requiere un esfuerzo, dices: ¡Coño, que maravilla!
Así que desde este blog animo a cualquiera a que se dé un paseo por este inmenso cómic, como diría el propio Jack: “Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito. Firmado: Jack el destripador, desde el infierno.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario